7Zarautz

Sobran razones para explicar por qué Zarautz lleva más de siglo y medio siendo el destino veraniego por excelencia en Gipuzkoa. Aquí, en este lugar que tan bien me ha adoptado, el contraste entre la playa y los montes que nos rodean atraen a miles de visitantes cada verano, pero el deporte, la buena vida y la comida acaban por convencernos a algunos de que nos quedemos todo el año.

Su potencial ya se lo descubrió la nobleza de media Europa allá por mediados del siglo XIX, convirtiendo a Zarautz en su segunda casa. Ahora, pasada la fascinación de las clases más altas, gente de todas partes llega buscando la fusión perfecta entre ocio y naturaleza.

Muy mal lo tienes que hacer para pasártelo mal en Zarautz, pero si quieres exprimir al máximo tu visita, déjame que te recomiende unas cuantas cosas.

¿Cómo se llega?

Zarautz es una de las principales villas de Gipuzkoa y, como tal, está comunicada a la perfección. La AP-8 pasa por el pueblo, por lo que de aquí puedes salir directamente hacia Madrid, Donostia o Bilbao. Además, el hecho de que se encuentre en el área metropolitana donostiarra hace que las conexiones en bus con la capital sean inmejorables.

El EuskoTren también cuenta con parada en Zarautz. Con él te puedes poner en el centro de Donostia en 30 minutos y en Bilbo en aproximadamente dos horas. Obviamente, hay trayectos más cortos, pero pocos son tan disfrutables y pintorescos como éste.

Playa, txakoli y un tal Karlos Argiñano

Si hoy en día mucha gente sabe colocar Zarautz en el mapa es, básicamente, gracias a su playa. Ella y sus olas han convertido a la villa en un templo europeo del surf durante las últimas décadas. También, por su famoso arenal, fue por lo que la reina Isabel II de España empezó a visitarla allá por 1850.

La residencia de verano de la monarca estaba en el Palacio de Narros, un edificio del siglo XV que sigue presidiendo la primera línea de playa en Zarautz. Con su bucólico jardín de tipo inglés y, literalmente, a escasos metros del mar, el único problema de esta joya del patrimonio vasco es que no se permite acceder a su interior al ser una residencia privada.

Aunque los tiempos de reyes y duques ya pasaron, son muchos los viajeros y turistas que siguen llegando en cualquier época del año, muchos buscando el ambiente de la Plaza del Pilar y la Plaza de la Musika, centros neurálgicos del poteo en Zarautz. Además, en los meses estivales, nuestra villa le muestra su mejor cara al mar, representada como nadie por el restaurante de Karlos Arguiñano, con bar y hotel de cuatro estrellas con vistas al Cantábrico.

Como no podía ser de otra forma, uno de los productos más demandados en casa del televisivo cocinero es el txakoli, el vino típico de la zona de Zarautz y Getaria. Un blanco ligero, fresco y fácil de beber, como el lugar que lo ve crecer.

Capital guipuzcoana del surf y el deporte

Si buscas un sitio en la Península en el que practicar surf, uno de los primeros destinos que te recomendarán será Zarautz, donde las tablas y las olas son poco menos que una forma de vida.

Más allá de que los grandes nombres del surf español hayan salido de aquí —Aritz Aranburu, Nadia Erostarbe, Ibon Amatriain, Axi Muniain—, lo cierto es que la cultura surfera de Zarautz se siente en sus calles y tiendas, en los niños que pasean con su tabla de un lado para otro, en los puntitos negros que de forma eterna pueblan las olas de la playa, en las muchas escuelas de surf entre las que puedes escoger.

Y, pese a todo ello, Zarautz no es solo surf. Enfrente de la playa, cerca del restaurante de Karlos Arguiñano, tenemos nuestro propio skatepark, siempre muy concurrido. Y desde la cima del Talaimendi son muy habituales las salidas en parapente.

Además, si algo me ha sorprendido aquí es encontrarme un frontón a cada dos pasos, siempre con alguien jugando a pelota vasca como si no hubiese mañana. Al final, en Zarautz, el surf solo es un dios más —aunque quizás el más importante— en una religión llamada deporte.

Una época para visitar

Ya te has podido hacer una idea, pero te confieso que no hay época como el verano para visitarnos. Zarautz vibra cada noche y ver el atardecer desde el alto de Talaimendi es uno de esos placeres que no te puedes perder. El resto del día puedes pasear el malecón disfrutando de sus esculturas, visitar el Photomuseum o, por qué no, tirarte al monte y recorrer la ruta circular que pasa por la ermita de Santa Bárbara y Getaria. Desde el punto más alto de estos 10 kilómetros las vistas de Zarautz son, simplemente, espectaculares.

Luego, Euskal Jaiak, las fiestas más veneradas por los zarauztarras, también se celebran en verano, aunque ya en sus últimas semanas. Cada 9 de septiembre nos vestimos de caseros, bailamos música vasca y bebemos txakoli hasta al amanecer.

Curiosamente, Euskal Jaiak comenzaron a celebrarse en los años 20, cuando un grupo de locales decidió organizar una fiesta de espíritu euskaldún que sirviese para alargar un poco más el verano de Zarautz. Estoy segura de que, si te vienes por estas tierras, tú también querrás alargarlo hasta el infinito.