2San Pedro

El sonido de las gaviotas, la lancha que cruza la ría hacia Pasai Donibane, los remeros, el motor de los barcos y las comidas del Muguruza. Todo en Pasai San Pedro sabe a mar. Si te apetece, aquí te propongo un paseo por las faldas del Monte Ulía, desde Blai, mi taller, hasta las puntas de San Pedro. Estoy segura de que te enamorarás del pueblo más marino y menos terrícola de todo Gipuzkoa.

¿Cómo se llega?

A San Pedro solo la separa de Donostia el Monte Ulía. Por ello, las conexiones con la capital de Gipuzkoa son muy buenas. El trayecto dura sobre un cuarto de hora y salen buses de Donostia cada poco tiempo. Aunque, si lo prefieres, puedes coger el topo (Euskotren) en Donostia y bajarte en Herrera, a unos 10 o 15 minutos andando.

Pero ten en cuenta una cosa: si hace buen día, ni lo dudes. Coge una bici en Donostia y vente por el carril bici hasta Pasaia. No hay mejor forma de ir disfrutando del paisaje y ver cómo la ciudad y el cemento se van transformando en pueblo y mar según llegas a San Pedro.

Fuente Turismo vasco

La ruta más marinera

Otro consejo: según llegues a San Pedro, deja tu bici, coche, moto o lo que sea y ponte a andar. Nuestro pueblo es pequeño y recorrerlo a pie es la mejor forma de conocer sus callejuelas, plazas y sentir ese carácter tan marinero que se respira en cada esquina.

Tu ruta puede empezar desde el frontón, al lado de la parada de bus, y pasar por la iglesia para recorrer San Pedro Kalea hasta el final. ¡Ahí podrás visitar mi taller, Blai! ¡No te arrepentirás! Justo después de saludarme te darás de morros con la bocana y la Ría de Pasaia, el corazón que da vida al pueblo.

Desde aquí podrás caminar todo el paseo marítimo hasta el faro y las puntas de San Pedro, donde la Ría de Pasaia se abre ante el Mar Cantábrico. Descubre las casas marineras del puerto, disfruta de las vistas al vecino pueblo de Pasaia Donibane y al monte Jaizkibel, y vive la sensación de recorrer el único fiordo del sur de Europa. Todo en una caminata de diez minutos.

En caso de que luego te veas con fuerzas, siempre puedes seguir el camino del faro hacia el Monte Ulía y volver a Donostia cruzando la montaña, tras una caminata de unos 10 kilómetros. Si te gusta la naturaleza seguro que no te arrepentirás.

Museos, actividades y pintxos con sabor a salitre

Como explicaba antes, todo en Pasaia sabe a mar, incluso los museos. Al lado de mi taller está el Mater Museoa, un museo flotante dedicado a la difusión de la vida a bordo de los barcos pesqueros y a la sensibilización con el medio marino. En el Mater Museoa, además, organizan un montón de salidas al mar y actividades relacionadas con la pesca. Un poco más adelante, en dirección al faro, encontrarás el Museo Albaola, donde están reconstruyendo el ballenero Nao San Juan, un barco pesquero del siglo XVI.

Como no podía ser de otra forma, nuestro deporte nacional es el remo, y por la Bahía siempre podrás ver entrenar a las traineras de San Pedro, San Juan y Lezo. De hecho, si te gusta remar, la Ría de Pasaia es un lugar perfecto para visitar en piragua. Y si no, siempre te puedes coger la barca que cruza desde la bocana hacia Pasajes de San Juan, darte una vuelta por nuestro pueblo vecino y disfrutar con las vistas desde el otro lado de la ría.

Ya sea después de andar, remar, o simplemente admirar la Bahía, en San Pedro no hay nada más reconstituyente que el mítico “Falkon” del Muguruza, un bocata de anchoa, guindilla y atún, perfecto en su simpleza, delicioso sin florituras. Además, entre los locales, sabemos que no hay mejor sitio para comer un buen pescado y tomar unos vinos a pie de ría que este mítico bar. Si después quieres algo más cerca del pueblo, pásate por el Begihaundi, cerca del frontón.

Fuente Albaola

Una época para visitar

Pasai San Pedro es bonito todo el año, pero si tuviese que escoger una época para visitarlo no creo que haya mejor momento que el final de la primavera y el verano, cuando puedes disfrutar de la Bahía en todo su esplendor. En mayo del 2018 se celebró en Pasaia la primera edición del Itsas Festibala, una serie de eventos, actividades y conciertos dedicados a resaltar la relación de esta zona con el mar. Tal fue el éxito en su estreno que el Itsas Festibal se seguirá celebrando cada dos años.

Otra fecha señalada es el 29 de junio, día gordo de las fiestas del pueblo, con conciertos, comidas de kuadrillas, el triatlón, etc; quizás el fin de semana de más ambiente de todo el año. Y luego, en julio, la Bandera de Pasaia, la regata con los mejores equipos de remo del país.

Pero siendo sincera, tengo que reconocer que cualquier día es bueno para visitar San Pedro. El mar, que es lo que marca, mueve y da vida a todo en este pueblo, te estará esperando aquí los 365 días del año.

Fuente Diario Vasco