5Idiazabal

El Goierri es la zona más interior, industrial y montañosa de Gipuzkoa, y los recuerdos que yo guardo de Idiazabal son precisamente sensaciones que evocan ese triple carácter de la comarca. El sabor de un queso único que te lleva directamente a esta zona de Euskadi, el tacto y olor envolvente de los montes y los bosques del pueblo, el sonido inconfundible de la sirena de la fábrica de limas Bellota que trajo a mi familia a este lugar. Visita Idiazabal y siente, tú también, la Gipuzkoa más profunda.

Fuente Navatur

¿Cómo se llega?

La A-1, la autovía que parte de Donostia hacia Madrid, pasa exactamente por al lado de Idiazabal y es la vía más sencilla para llegar hasta aquí. Además, el pueblo está a más o menos 50 kilómetros tanto de Donostia como de Vitoria-Gasteiz, lo que la hace accesible desde cualquiera de las dos ciudades.

Si quieres venir en transporte público, una buena opción es coger el tren de cercanías que pasa por Donostia y apearse en Beasain. De aquí a Idiazabal solo hay unos 5 kilómetros que podrás hacer andando o en la línea de bus.

Fuente Ekogras

Mucho queso, un paseo entre indianos y una subida al monte

Aunque si algo ha dado de comer a Idiazabal y a toda la comarca el Goierri durante el siglo XX y lo que llevamos del XXI ha sido la industria, la fama internacional del pueblo viene dada por la actividad más tradicional de la zona: la ganadería. Más en concreto, por el queso de oveja que lleva su nombre: el queso Idiazabal.

Aunque éste se produce en gran parte de Euskadi y Navarra, mi pueblo es el lugar perfecto para consumir este producto creado a partir de ovejas de raza latxa y carranzana. Mi infancia todavía sabe a ese gusto intenso, un poco picante, que te deja un buen Idiazabal en la boca y que lo ha convertido en patrimonio gastronómico europeo. Si no lo has probado todavía, te voy a dar un dato para mostrarte el valor de un buen Idiazabal: en 2009, en el Concurso de quesos de oveja latxa de Ordizia, se llegaron a pagar 12.000 euros (12.000, sí) por medio queso del Idiazabal ganador (sí, medio queso).

Como me imagino que tú no vendrás con intención de gastarte tales cantidades en el queso del pueblo, siempre podrás darte un buen por un precio módico ante de salir a pasear y quemar lo engullido. En Idiazabal tienes varias opciones: una es hacerte una ruta por las casas de indianos como Pilar Enea o Bere Naia —muchos vecinos hicieron las américas para volver, luego de mucho trabajo, con una buena fortuna— y otra es subirte a cualquiera de los montes que nos rodean, como el Andrelorriaga, el Atxartiko Gaina, el Atxurbide, el Dorrontsorogaina, o el Lizarrabea.

Fuente España Fascinante

Museos, iglesias, pelota e historia euskalduna

Aunque bonito y con mucho que ver, Idiazabal no deja de ser una localidad pequeña —el ayuntamiento cuenta con menos de 3.000 habitantes— que se puede recorrer, como mucho, en un par de horas. Sin embargo, en las poblaciones limítrofes también hay numerosas visitas interesantes. Por ejemplo, en Olaberria, a unos 4 kilómetros, está el restaurante Arrieta, una de mis recomendaciones personales por si quieres comer algo por la zona.

Recorriendo cuatro kilómetros más en la misma dirección llegarás a Ataun, con su museo dedicado al antropólogo, etnólogo y sacerdote vasco Joxemiel Barandiarán, una de las personalidades más reconocidas en el estudio de la historiografía y la mitología euskalduna. Sin duda, una visita obligada si quieres conocer un poco más sobre nuestra cultura.

Eso sí, si no te quieres mover de Idiazabal, deberías sacar tiempo para pasar por el Bar Xume, y comer algo antes de reiniciar tu ruta, o por el Centro de Interpretación y Degustación del Queso, dedicado a nuestro bien más internacional. Luego, siempre podrás disfrutar de un poco de deporte pasándote por el frontón el pueblo. En Idiazabal, la eusko pilota es religión.

Una época para visitar

Si no estás acostumbrada al frío (o incluso la nieve), el invierno puede ser algo duro y difícil de llevar en Idiazabal. Pero como nosotras somos así de duras, las fiestas patronales las hemos puesto un 3 de febrero, San Blas, fecha en la que el pueblo se inunda del aroma del anís y las rosquillas. No creo que exista mejor momento para conocer Idiazabal en todo su esplendor… siempre y cuando no seas muy friolera, claro.

Otro día grande en Idiazabal son las fiestas de San Juan en junio, con sus hogueras y los hombres del pueblo bajando un gran árbol del monte para que arda en llamas. A su lado, los niños queman los libros para por fin dejar, pensarán, el año escolar.

Y, después, como no podía ser de otra forma, también tenemos el Día del Queso, siempre celebrado el primer domingo de mayo. Si eres fan del Idiazabal, tienes ganas de probarlo, o nunca has visto como se esquila una oveja, éste es tu día. Además, te puedo asegurar que hará un poco menos de frío que en febrero.