3Donostia

En la parte Este de Donostia, entre el río Urumea que divide la ciudad y un Monte Ulía que funciona como su frontera, se abre un barrio que es todo arena. Lo es sentido literal, porque sobre arena está construido todo lo que va desde la playa de la Zurriola hasta la Avenida de Mirakruz. Y es todo arena también en el sentido figurado, porque la personalidad de este lugar llamado Gros solo se explica a través del surf, el mar y la playa.

Sin esta arena, el barrio de moda en Donostia no existiría, y yo no puedo imaginarme donde acabaría viviendo. Descálzate y ven conmigo a sentir Gros bajo tus pies.

¿Cómo se llega?

Las comunicaciones de Gros con el resto del mundo —para nosotros, los groseros, todo lo que está más allá del río es otro país— no pueden ser mejores. A unos metros de la avenida de Mirakruz tenemos una parada del ferrocarril de cercanías, y la estación central de tren y bus está a cinco minutos. Además, la parada del Euskotren, que te lleva a casi que cualquier parte de Euskadi, está en Easo, a un paseo de 15 minutos.

Eso sí, entre los transportes más típicos del barrio no incluimos los coches. Muchos groseros como yo recorremos nuestras calles en longboard, lo más parecido a una tabla de surf de asfalto, y otros muchos se aprovechan del bidegorri que cruza la Zurriola, yendo en bici de un sitio a otro mientras disfrutan de las mejores vistas al mar. Para ir a cualquier otra parte de Donostia, si no en bici, bus, o longboard, siempre puedes optar por gastar suela. Es lo bueno de ser de un barrio tan céntrico.

Surf, playa y mucho “groserío”

Vengas el día que vengas por Gros, y a no ser que haya muy poco (o demasiado) mar, decenas y decenas de surferos estarán en el agua intentando coger cada ola. Y esa espuma que sale de las ondas acaba empapando todo el barrio. A pocos metros de la playa podrás relajarte escuchando la música del Ondarra o de Sagüés, tomarte un café mirando al horizonte desde el Belgrado o comerte las mejores comidas post-baño en el Topa o el Xarma; todos garitos de inspiración surfera, llenos de gente de todas las latitudes, perfectos para visitar después de un baño.

Aunque, cosa obvia, no todo es tablas y olas en Gros. Nuestro barrio también es muy tradicional, de los de toda la vida, un sitio ideal para darte paseos por la playa durante los meses que no son de verano —en la temporada estival es mejor que, directamente, te vayas al mar—, visitar interesantes tiendas locales como Workshop, La Central, u Óptica Zurriola, o catar nuestras comidas más típicas: las del Bergara y la Bodega Donostiarra. Todo en un ambiente de barrio que, probablemente, es la principal razón por las que tanta gente quiere vivir aquí: por una mezcla única de cosmopolitismo y tradición, de modernidad y localismo.

Además, si eres de los que disfruta de la naturaleza, Gros te ofrece una salida al monte desde el propio barrio. Súbete al Monte Ulía y olvídate de la ciudad durante un par de horas mientras recorres su camino entre mar y montaña hasta llegar a Pasaia.

Tierra de festivales

Más allá del surf y la comida, Gros se convierte durante unos meses en la capital cultural de Donostia. El Jazzaldia, nuestro festival internacional de jazz, toma la Zurriola en julio como su escenario principal y cada año contamos con dos o tres artistas de renombre mundial, además de cientos de grupos y solistas de gran nivel.
Al poco tiempo, el Zinemaldia, el festival de cine de Donostia, que se celebra en septiembre, tiene dos de sus sedes en el barrio: una en plena playa, en el auditorio del Kursaal, y otra un poco más adentro, en los Cines Trueba, donde durante todo el año pasan películas en versión original.
Si te hace falta algo más, en julio siempre tienes las Zipotz Jaiak, las fiestas del barrio, donde todos los groseros llevamos la parranda a nuestras calles. En Gros, como ves, el verano no puede ser más disfrutón.

Una época para visitar

Mi barrio tiene una época para cada viajero, siempre dependiendo de lo que busques. Si lo que te interesa es la cultura, te recomendaría que aprovechases tu visita y la hicieses coincidir con el Jazzaldia, el Zinemaldia, o cualquier otro evento de nuestro animado verano. Si prefieres evitar las aglomeraciones y el grueso de los turistas, visítanos en los meses de primavera u otoño para poder pasear por cada rincón de Gros, del Monte Ulía a la Playa de la Zurriola, sin agobio alguno. Y si quieres decantarte por ver el mar en su máxima expresión, por qué no, vente en invierno y verás lo que es un temporal de los de verdad.
En Gros tenemos épocas (y arena) para todos.